ANALISIS ESTRUCTURAL
El texto de José Antonio Millán está dividido en dos grandes apartados: el primero donde se establecen las bases teóricas sobre las que se construye la idea que defiende el texto; y una segunda de desarrollo de esta idea.
La estructura de la primera parte se basa en el desarrollo de temas, yendo del concepto más general al más particular. Dentro de cada apartado, además, suele utilizar una estructura similar: primero introduce el concepto mediante una definición o una cita literaria y luego los acerca al tema general para terminar con un resumen o una tesis que surge de la idea planteada en un inicio. Finalmente, reserva un apartado para resumir los puntos importantes desarrollados durante este primer apartado y sienta la tesis que desarrollará y, sobre todo, las consecuencias prácticas de esa idea.
En la segunda parte del texto, el autor comienza realizando un paseo por los diferentes aspectos de la lectura en el ser humano. Primero lo qué significa para luego acercarse a dónde se origina en cada persona y otro tipo de lecturas, no sólo la de texto. Lo que hace es recorrer, en cierta medida, el camino que cada uno de nosotros hemos hecho, desde el que comenzamos a leer. Una vez establecido ese origen, Millán sube el listón de lo que se entiende por lector, aportando a esa idea un nuevo nivel de complejidad. Una vez establecido esto, vuelve a elevar el nivel utilizando un método similar, dando una nueva visión al concepto lector; sólo que esta vez refiriéndose a la sociedad y no al individuo. Además, introduce un nuevo concepto: la idea de avance pegada a la de sociedades lectoras. A continuación, el autor hace un paréntesis en la evolución de la idea que persigue para adentrarse en una paradoja: el tópico avance por el avance. De este modo se establece en su posición y deja claras sus intenciones. Además sirve de base para el siguiente apartado, donde reafirma su tesis de final de la primera parte: la necesidad de la lectura como base para la sociedad de la información. Igualmente, en este apartado da un nuevo empujón a la idea, introduciendo (de un modo similar a lo hecho en partes anteriores) un nuevo concepto que le permite elevar la carga de importancia a la tesis principal: la lectura forma parte de la construcción de una articulación intelectual y, por ende, la comunicación con otros.
Por último, Millán realiza un epílogo que permite al lector relajarse de la última parte, un poco teórica. Además, hábilmente utiliza una metáfora a modo de resumen y lanza un puente con uno de los apartados de la primera parte. De este modo, el lector se queda claramente con la idea principal. Se trata de un juego estructural hábil.
ANALISIS DE CONTENIDO
La tesis que Millán defiende a lo largo del texto es la necesidad de defender la lectura tradicional(entendida en el sentido de conocimiento cómo definé más adelante en el artículo) como base fundamental para sacar partido a la moderna sociedad de la información. Para, ello, el autor establece primero qué es la información y el concepto de conocimiento como un modo diferenciado y más profundo. Luego, para defender la lectura analiza en qué consiste y sus distintos componentes para demostrar su complejidad.
Finalmente, vuelve a su tesis principal y la apuntala con las ideas que ha ido exponiendo.
Para los interesados, podéis encontrar más información sobre el autor aquí.
martes, 24 de abril de 2007
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